Ahora
entiendo a aquel que murió de sed en el estanque. No es posible tocar
las estrellas, pues en su titilar intermitente, nos despistan,
desconciertan, desorientan. Y mientras tanto tu clamas por salir,
gritando mientras golpeas los agrietados barrotes de tu prisión de ébano
negro. Te contengo a duras penas, haciendo acopio de toda mi fuerza de
voluntad. Cuanto tiempo aguantaremos así? Solo la luna lo sabe.
Y
mientras la noche y el dia se confunden, mientras mezclan sus esencias
para fundirse en la misma cosa, veo como el capricho del destino me
otorga una nueva máscara. No, me niego a soportar su carga. No soy capaz
de escuchar las gaviotas que sobrevuelan las playas de la unión
simbiótica perfecta. Su sonido se me clava en el alma (y me pregunto
como queda espacio para que se me claven más cosas).
En
mitad de la nada. Ahí es donde pueden encontrarnos ahora mismo. En el
más profundo vacío, aislados sin más compañía que la del dolor
ocasional. Sabes tan bien como yo que no queríamos llegar a este punto.
¿Por qué lo has permitido? No quería volver al pozo del que tanto nos
costó salir (aunque ahora dudo que alguna vez saliéramos). ¿Por qué lo
has permitido?
domingo, 24 de junio de 2012
sábado, 23 de junio de 2012
Explosión 02
No te das cuenta, y no me ves encerrado en este puto ataúd blanco. Sí, por supuesto. Está tapizado con satén rojo. Salto al vacío estelar, en busca de la serpiente bicéfala que se tragó la luz que agonizaba en los versos de Dylan Thomas. Lanzo mil maldiciones al sol que alumbra cada mañana, cada nuevo día que me veo obligado a existir en un campo de tulipanes marchitos, de dientes de león que vuelan arrastrados por torbellinos crueles, derechos al olvido, o a la solapa de la chaqueta de un soldado sin nombre.
Porque todos somos eso, malditos muñecos sin rostro, sin ni siquiera un triste número de serie. Nos fabrican, nos empaquetan y, al salir de nuestros embalajes, nos vemos desvalidos y perdidos. Pero debemos ser fuertes y luchar, y encontrar el lápiz con el que dibujar en nuestra cara vacía una sonrisa, con el que escribir nuestros sueños en papel perfumado, con el que subrayar la palabra amor cada vez que aparezca en cada libro que esté a nuestro alcance.
Me lanzo a las corrientes acuáticas de lo incierto, sinuosas, turbias y con olor a naturaleza muerta. No sé nadar, pero no importa, porque entrarán en mis pulmones las aguas primordiales de la verdad absoluta, y encontraré, de una vez, el texto escrito para mí. Sabré, de una vez, qué demonios pinto yo en esto.
viernes, 22 de junio de 2012
¿Por qué no entiendo...?
¿Por qué no entiendo que el corazón me arde?
¿Que tu recuerdo es el napalm de mi alma?
¿Que un beso falso tiene mecha larga
y que finalmente estalla y hace daño?
¿Cómo entender que da igual donde busque
cuando ya hace tiempo que encontré?
¿Que tengo una irrefrenable adicción
por combatir en batallas perdidas?
No logro entender que una mirada
Derribe al vuelo nuestros pensamientos.
Que esperar una caricia que no llega
Duele tanto como mil latigazos.
¿Y qué pasa cuando busco mi luz
entre pétalos de rosas azules?
Que al encontrarla descubro que es de otro.
Que sus te quiero están hechos de espinas.
¿Que tu recuerdo es el napalm de mi alma?
¿Que un beso falso tiene mecha larga
y que finalmente estalla y hace daño?
¿Cómo entender que da igual donde busque
cuando ya hace tiempo que encontré?
¿Que tengo una irrefrenable adicción
por combatir en batallas perdidas?
No logro entender que una mirada
Derribe al vuelo nuestros pensamientos.
Que esperar una caricia que no llega
Duele tanto como mil latigazos.
¿Y qué pasa cuando busco mi luz
entre pétalos de rosas azules?
Que al encontrarla descubro que es de otro.
Que sus te quiero están hechos de espinas.
¿A dónde voy?
No sé qué sentir cuando el hielo y el fuego chocan, se unen, y bailan al son del frenético vals de la cuerdas de un violín que se rompen cuando el violinista comprende que no hay vuelta atrás. Cómo entender que el viento susurra tu nombre, cuando los árboles, al escucharlo, rien, y en su danza sinuosa me hacen ver que ese nombre no será para mí sino una melodía lejana, una música en si bemol mayor, por supuesto. Una sonata que trae dolor a mi alma.
Aquí, sobre este mar verde, no siento sino un vacío enorme. Aquí, bajo esta cúpula negra y estrellada no siento sino una profunda desorientación.
Y al levantarme, ¿a dónde voy? ¿Debo seguir el sendero que me lleva de vuelta a la agonía del pasado? ¿Debo acaso caminar sin rumbo fijo, a impulsos, a tientas, a la aventura? ¿Debo por el contrario guiarme por las estrellas embusteras que susurran las letras de tu nombre, que tejen en el tapiz de mi ilusión falsas y vanas esperanzas? ¿Debo esperar aquí hasta que el sol abrasador nazca de nuevo un día más, y con su fuego, con su luz me muestre que todo es una farsa? ¿Que estoy donde empecé, sin nada, vacío, sin camino?
Aquí, sobre este mar verde, no siento sino un vacío enorme. Aquí, bajo esta cúpula negra y estrellada no siento sino una profunda desorientación.
Y al levantarme, ¿a dónde voy? ¿Debo seguir el sendero que me lleva de vuelta a la agonía del pasado? ¿Debo acaso caminar sin rumbo fijo, a impulsos, a tientas, a la aventura? ¿Debo por el contrario guiarme por las estrellas embusteras que susurran las letras de tu nombre, que tejen en el tapiz de mi ilusión falsas y vanas esperanzas? ¿Debo esperar aquí hasta que el sol abrasador nazca de nuevo un día más, y con su fuego, con su luz me muestre que todo es una farsa? ¿Que estoy donde empecé, sin nada, vacío, sin camino?
miércoles, 20 de junio de 2012
Plumas oscuras
Cómo saber hablar con la cadencia del látigo hecho de olas y sin
sentidos que latiga a mi alma ilusa. Cómo saber aguantar las acometidas
de mi mente retorcida, de mis esperanzas serpenteantes, de mi estupidez
que, a ratos, toma el timón para dirigirme a las rocas con las puntas
hechas de sueños imposibles. ¿Y no me doy cuenta? ¿Tan estúpido soy?
Y al final no tengo cojones para mirar a la demencia a la cara y pedirle que baile conmigo, o que se esfume hacia el sol ardiente del olvido. No puedo hacer otra cosa... Me sumerjo en ella con el más masoquista de los instintos. ¿Qué estas haciendo, cazador? Me dejaste desamparado, y jamás imaginé que extrañaría el sonido de tu cuerno de esta forma. Y, ¿qué estoy haciendo yo?
Plumas oscuras.
Un alféizar de piedra.
Y no despiertas.
Y sigo en mi obstinación, siguiendo el camino que me marca la brújula de la autodestrucción. Me adentro en las tinieblas que tejieron su nombre, buscando unas palabras etéreas que sé que jamás nacerán de sus labios. Viajo a lomos del corcél azul de la melancolía, guiándome con los mapas dibujados por la pluma de la apatía. Y en el horizonte, ¿qué alcanzo a vislumbrar? Rabia. Rabia. Rabia. Y luego, un perfecto vacío carmesí. Porque necesito un maldito punto y aparte que no llega. Necesito detener este torrente que fluye de mi esencia.
¿No te das cuenta?
El silbar de las flechas.
Sé como el humo.
Y al final no tengo cojones para mirar a la demencia a la cara y pedirle que baile conmigo, o que se esfume hacia el sol ardiente del olvido. No puedo hacer otra cosa... Me sumerjo en ella con el más masoquista de los instintos. ¿Qué estas haciendo, cazador? Me dejaste desamparado, y jamás imaginé que extrañaría el sonido de tu cuerno de esta forma. Y, ¿qué estoy haciendo yo?
Plumas oscuras.
Un alféizar de piedra.
Y no despiertas.
Y sigo en mi obstinación, siguiendo el camino que me marca la brújula de la autodestrucción. Me adentro en las tinieblas que tejieron su nombre, buscando unas palabras etéreas que sé que jamás nacerán de sus labios. Viajo a lomos del corcél azul de la melancolía, guiándome con los mapas dibujados por la pluma de la apatía. Y en el horizonte, ¿qué alcanzo a vislumbrar? Rabia. Rabia. Rabia. Y luego, un perfecto vacío carmesí. Porque necesito un maldito punto y aparte que no llega. Necesito detener este torrente que fluye de mi esencia.
¿No te das cuenta?
El silbar de las flechas.
Sé como el humo.
domingo, 17 de junio de 2012
Haiku 2
¿Y qué decirte a ti, que de nuevo te muestras inclemente? Sé que tu ansia es difícil de aplacar. Y sin embargo, tengo un haiku para ti.
Canta al silencio.
No bebas agua de mar.
Grita a la luna.
Resiste
Dedicado a aquella mitad perdida encontrada entre pasteles y calabazas. Porque, como a un fénix, te sé capaz de resurgir de las cenizas en las que muchas veces la vida nos envuelve.
Eres el rayo, voraz y candente
que tuvo que nacer en la tormenta
y surcar las nubes en las tinieblas.
que tuvo que nacer en la tormenta
y surcar las nubes en las tinieblas.
Te piensas endeble en la noche oscura,
ajena a la potencia de tu luz.
¡Y no ves la gloria de tu fulgor!
ajena a la potencia de tu luz.
¡Y no ves la gloria de tu fulgor!
Eres el viento que susurra al bosque
de árboles milenarios y silentes
cubiertos por el manto de Selene.
de árboles milenarios y silentes
cubiertos por el manto de Selene.
Llevas la melodía de mil aves
como un portador carente de voz.
¡Si pudieras escuchar tu canción!
como un portador carente de voz.
¡Si pudieras escuchar tu canción!
Eres el fuego, ardiente y efímero,
encierras en tu esencia llameante
el poder flamígero de los astros.
encierras en tu esencia llameante
el poder flamígero de los astros.
En ti albergas la más pura energía,
Tu calor es dador de vida y muerte,
¡Si sintieras el tacto de tus llamas!
Tu calor es dador de vida y muerte,
¡Si sintieras el tacto de tus llamas!
Por eso aguanta, combate, resiste
A pesar de sentirte derrotada.
No existe nada capaz de ganarte.
A pesar de sentirte derrotada.
No existe nada capaz de ganarte.
Porque tuya es la fuerza primordial.
Aunque no alcances a empuñar tus armas.
Fuiste creada para la victoria.
Aunque no alcances a empuñar tus armas.
Fuiste creada para la victoria.
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